Resistencia a los antimicrobianos (RAM)

Recurrimos a un tipo de medicamentos conocidos como antimicrobianos para tratar muchas enfermedades frecuentes, como la TBC (tuberculosis) e infecciones pulmonares. El uso indiscriminado e incorrecto de estos tratamientos está reduciendo su eficacia. Es lo que se conoce como resistencia a los antimicrobianos y constituye uno de los mayores problemas que el mundo afronta hoy en día.

Última actualización 16/08/2023
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¿Qué son los antimicrobianos?


Los antimicrobianos —como son los antibióticos, los antivíricos, los antimicóticos o los antiparasitarios— se utilizan para combatir los microbios, virus o bacterias (microbios patógenos) que causan muchas enfermedades frecuentes. También se utilizan habitualmente durante intervenciones quirúrgicas para prevenir infecciones y durante la quimioterapia contra el cáncer.

¿Qué es la resistencia a los antimicrobianos?


Debido al uso incorrecto e indiscriminado de estos medicamentos, los microbios, virus o bacterias que estos combaten se están volviendo más resistentes a medicamentos que antes los atajaban con eficacia.

Esto sucede con el tiempo, cuando las bacterias, hongos, virus y parásitos que causan una enfermedad mutan para evitar que los antimicrobianos los maten. Después, esas cepas resistentes se multiplican y la resistencia se propaga.

 

¿Cómo se vuelven dominantes las bacterias resistentes a los medicamentos?


¿A qué se debe?


La resistencia a los medicamentos sucede de forma natural: las bacterias tienen instinto de supervivencia y seguirán evolucionando para poder sobrevivir. Sin embargo, desde una perspectiva sanitaria, este proceso se está acelerando. Y se debe a lo siguiente:

  • Uso indiscriminado: se da en los entornos sanitarios, especialmente cuando se administran antimicrobianos para tratar enfermedades causadas por organismos que no pueden combatir, p. ej., administrar antibióticos para infecciones víricas como el resfriado y la gripe. También se utilizan mucho para tratar a mascotas y a animales productores de alimentos, como el ganado. Los antimicóticos se han utilizado ampliamente como pesticidas para tratar enfermedades micóticas que afectan a varios cultivos. Se han encontrado bacterias resistentes en lagos, ríos y océanos. Para los expertos, estas provienen del vertido de residuos de hospitales, granjas o sistemas de alcantarillado. Por tanto, las personas cada vez están más expuestas a bacterias resistentes. A medida que aumenta el uso de antimicrobianos, también aumenta la presencia de bacterias resistentes a los antimicrobianos.
  • Uso incorrecto: por ejemplo, cuando un paciente deja de tomar un medicamento recetado demasiado pronto.

La disponibilidad y el desarrollo de medicamentos también contribuyen a este problema:

  • No hay suficientes antibióticos de reemplazo que se puedan utilizar cuando las cepas bacterianas se vuelven resistentes.
  • Incluso hay menos que combatan cepas de bacterias superresistentes.
  • No se están desarrollando muchos productos alternativos.

 

¿Por qué esta cuestión es importante?


La falta de antimicrobianos eficaces está poniendo en riesgo el éxito de la medicina moderna. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que la resistencia a los antimicrobianos es una de las 10 principales amenazas a la salud pública mundial a las que deberá hacer frente la humanidad.

Si este problema sigue en aumento, las infecciones podrían agravarse y prolongarse, ya que serían más difíciles de tratar. Esto, a su vez, alargaría las hospitalizaciones y provocaría tasas de mortalidad más altas.

Si no se hace nada, no podremos tratar las infecciones y las intervenciones quirúrgicas habituales podrían volverse fatales. Todos sufriremos las consecuencias.

¿Qué ámbitos de la salud se ven afectados?


Los antimicrobianos se utilizan para tratar muchas enfermedades. En cuanto a las enfermedades pulmonares, se incluyen la TBC, la neumonía, la bronquiectasia y la fibrosis quística. Otras enfermedades incluyen infecciones micóticas, como aspergilosis, HIV/SIDA, paludismo, enfermedades venéreas, infecciones urinarias, infecciones pulmonares, septicemias e intoxicación alimentaria.

En las intervenciones quirúrgicas habituales y los tratamientos contra el cáncer, como cesáreas, prótesis de cadera o de rodilla, cirugía cardíaca y quimioterapia, también se recurre a los antibióticos para prevenir infecciones antes y durante los procedimientos.

Si usted padece una enfermedad pulmonar que suele causarle infecciones pulmonares, podría necesitar tomar antibióticos que le ayuden a controlar sus síntomas. Es posible que le preocupe que tomar antibióticos vuelva más resistentes a las bacterias. Las bacterias no siempre se vuelven más resistentes, por lo que en muchos casos es posible utilizar el mismo antibiótico eficazmente durante muchos años. Si las bacterias presentes en su esputo son resistentes a un antibiótico, su médico le avisará si necesita tomar un antibiótico diferente.

Es importante utilizar antibióticos solo cuando es estrictamente necesario, p. ej., ante un empeoramiento o cuando presenta síntomas graves. Consulte a su médico si no sabe cómo identificar estas situaciones. Es importante que colabore con su médico para establecer un plan de tratamiento sintomático claro que incluya el tipo de antibiótico y la duración del tratamiento, y seguir este plan al pie de la letra cuando sea necesario. Evite utilizar antibióticos si no padece una infección o si sus síntomas están bien controlados.

 

¿Qué se puede hacer para evitarla?


Muchos países están adoptando planes nacionales para hacer frente a la cada vez más frecuente resistencia a los antimicrobianos. Las estrategias incluyen:

  • evitar infecciones y evaluar el control de las infecciones;
  • mejorar el diagnóstico precoz;
  • incentivar el uso correcto de los antimicrobianos y recetarlos solo cuando existe una infección que pueden tratar;
  • trabajar en todos los sectores para obtener los mejores resultados sanitarios en beneficio de los seres humanos, los animales, las plantas y el entorno que compartimos;
  • incentivar el desarrollo de alternativas a los antimicrobianos actuales.

Las medidas a tomar deberán coordinarse a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud está pidiendo una mayor financiación de la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos antimicrobianos, vacunas y herramientas de diagnóstico.

En 2015, varios países de todo el mundo adoptaron un Plan de Acción Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos y se comprometieron a desarrollar planes de acción nacionales.

Más información


Visite la página web de la OMS para obtener más información acerca del Plan de Acción Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos de la OMS y otras estrategias coordinadas que se están aplicando en todo el mundo